Dime Alma…Te Escucho

Déjame que te cuente:

Desde el clamor del silencio escucho las palabras del viento
Clamor de las almas que gritan a sus cuerpos
Llanto sordo del que no es escuchado
que llena de dolor un cuerpo olvidado

Cuerpos fríos, contenedores silenciosos de maltrato
hasta que su alma grita, BASTA!!!…
escucha mi relato

Relato de dolor y malestar, relato sin aliento,
relato olvidado,
¡¡Estoy aquí, y SIENTO….!!

Escucha el sordo lamento de tu cuerpo denostado
Que te grita en silencio: ¡¡Necesito tu AMOR!!
¡¡No me dejes a un lado…!!

Siempre hay un momento para escuchar tu cuerpo
Y rescatarlo del abismo del tiempo…

No ensordezcas ante el grito desesperado
De un cuerpo que guarda tu tesoro más preciado
Dale amor como alimento
Sacia su sed de ser escuchado

Desde el clamor del silencio en las palabras del viento
mi alma y cuerpo se funde en un beso
Un beso eterno, un solo sentimiento, un solo pensamiento…
un solo ser con el mismo movimiento

Un baile lleno de vida, lleno de paz y sentimiento
Que al compás de las notas fugaces del tiempo
Unen al alma y al cuerpo
Y los funde en un abrazo.

– Abuela… ¿este poema lo has escrito tú?
– Supongo hija mía
– ¿Supones? –exclamó sorprendida la muchacha-
– Si. Un buen día, no hace mucho tiempo, al levantarme una mañana, sentí la necesidad de coger pluma y papel y escribir estas palabras. Era una mañana diferente… aunque no lograba entender por qué. Era como si el gran libro de la vida se abriera por una enorme página mostrándome sus secretos. Y entonces ocurrió…escuchaba con total claridad el lenguaje de mi cuerpo…cada palabra dicha, cada emoción sentida, cada sentimiento vivido, cada pensamiento realizado…soñado… o frustrado, estaban tatuados en mi cuerpo a fuego, y con dolor, clamando ser vistos y escuchados… Y yo… yo nunca hasta ese día sentí a mi cuerpo decirme: “ESTOY AQUÍ… y aquello que haces conmigo, haces con tu vida. Soy tu diario… en el que escribes día a día tu presente y tu futuro… el que te recuerda día a día tu pasado. Aquel que te fue concedido para vivir entre otros, con otros… aquel que te permite amar más allá del sentimiento, que te permite gozar más allá del pensamiento, que te permite vibrar más allá de la emoción. Aquel que te da la libertad de decidir, crear y realizar tus sueños más allá de la fantasía. Un regalo con el que vivir.

Aquel día mi cuerpo me conto mi vida como si de un diario se tratara y entonces entendí… de haberlo escuchado antes podría haber escrito la vida que yo hubiera querido, y habría tenido la oportunidad para ser la escritora de mi diario de vida. Hija mía cuando te haces mayor aprendes, que cuando tu cuerpo ya no puede, solo te queda la sabiduría de lo aprendido y la ilusión de transmitirlo a aquellos que quieran escuchar.

Y colorín colorado, ¿este cuento te ha gustado?

Autora: Pilar Tobias