Conversando Contigo y Conmigo

Déjame que te cuente:

Cuántas cosas nos dejamos de decir, cuántos sentimientos ahogados en lágrimas silenciosas y en suspiros escondidos, cuántas emociones enterradas bajo la fatal capa oscura de lo aparentemente correcto.

Hoy toca despedirnos…y no pude decirte nada…hoy has dejado de estar a mi lado…y siento que se me desgarra el alma.

Te has marchado sin avisar, sin decirme lo que siempre quisiste decir…me engañaste…teníamos proyectos, futuro y sueños…y entonces… ¿por qué te has ido?…

Me duele el vacío que proyecta tu ausencia en mi interior y me duele tanto, que recordarte me resulta casi insoportable. Siento en cambio, que si no te recuerdo, me desvanezco contigo.

No hay consuelo para la incertidumbre de lo que pudo haber sido y no fue, me inunda la tristeza al pensar en lo no vivido que nunca podrá ser. Todas las mentiras que te he contado para conservar mi realidad, mi lógica, lo correctamente esperado…ahora se vuelven contra mí e inexorablemente horadan mi mente, me mortifican y me castigan: Por qué no lo hice…por qué no lo dije…qué hubiera pasado si…

Imaginar cientos de escenarios posibles sabiendo que ahora son imposibles, me debilita y a la vez me hace reconocer mi estupidez… ¡cómo hubiera querido saber qué hubieras hecho tú, que sentías realmente y hasta dónde habrías llegado!… ¿También mentiste?… ¿qué hubiera ocurrido si…? … ¿qué habría cambiado?… ¿te apetecía atreverte?

Dicen que las cosas no pasan al azar. Algunos dicen que son una consecuencia de nuestros actos…otros dicen que el destino nos pone a prueba… ¿Sabremos alguna vez si pasamos la prueba, o por el contrario fue un error como consecuencia de nuestras decisiones no acertadas?… ¿qué nos perdimos?…La duda daña, consume…

Hay tantas formas de morir…da igual no importa cómo, la muerte te separa de alguien a la cual seguramente le quedaron muchas cosas por contarte, muchas risas que compartir, muchos errores que cometer, muchas lágrimas juntos…ese alguien desaparece y se lleva parte de tu esencia… ya no volverás a ser la misma persona.

Ya no hay marcha atrás, el tiempo inexorable no vuelve al pasado y las esperanzas de recuperar lo perdido ya son imposibles.  La implacable muerte, despiadada nos roba esas esperanzas.

Han pasado muchos años desde que comencé a sentirte dentro de mí, al principio te alimenté, te cuidé y te mimé, poco a poco mis sentimientos y emociones se fueron escondiendo, cada vez se perdían más en el profundo abismo de mi interior, mi mente ponía toda clase de artimañas, excusas y mucha mucha razón para enterrarlos. Aun así, nunca se desvanecieron aunque su entierro te hiciera morir. Tú moriste, pero no mis sentimientos por ti, esos no morirán nunca, serán eternos… y son ellos los que, aunque no puedan resucitarte, luchan para recuperar la esencia de los mismos, para recordarte en el alma y beber de ti cuando tenga sed, y recordar en ti, lo que no se deba repetir, no dejaré morir a nadie más sin haber dicho, sin haber vivido, sin haber sentido…

Hoy me he despedido de ti, y mirando fijamente a tus ojos en mi espejo te prometo que jamás permitiré que vuelva a pasar, jamás permitiré que muera una parte de mí, sin haber expresado realmente lo que siento, y vivir lo que acompañe a dichos sentimientos. Hoy te diré que te quiero, te quiero muchísimo, que el amor que siento por ti superará al tiempo y al espacio, que no me importa decirte que me da igual lo que piensen los demás, yo no moriré sin decirte cuánto te quiero.

Y dándose un beso en el espejo salió del baño, con una nueva cara, con ilusión y sobre todo con la seguridad de que el día que marche, marchará habiendo vivido, sentido, reído y amado.

Y colorín colorado, ¿este cuento te ha gustado?

Autora: Pilar Tobias